La insólita respuesta del Alcalde de Ibagué sobre el paseo que protagonizó en Quindío, en plena pandemia del COVID-19




Mientras a los ibaguereños les 'clavaron' un toque de queda general que se extendió desde el miércoles 30 de diciembre, a las 8:00 p.m., hasta las 5:00 a.m. del sábado 2 de enero, el alcalde de la ciudad, Andrés Fabián Hurtado, se fue de paseo al departamento vecino del Quindío. El mismo mandatario local reconoció el hecho, luego del revuelo que se generó en las redes sociales por las fotografías que se conocieron del hecho. 

El mandatario fue interrogado por el periodista Ricardo Ospina, de 'Mañanas Blu', acerca de este paseo, justo en días en que la ciudad registra un elevado aumento de casos y decesos por culpa de la enfermedad, y ve cómo se quedó sin camas en las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI). Y, lejos de negar su actuar, lo reconoció, aunque quizo restarle importancia al mismo, al considerarlo como un evento netamente familiar. Al que habrían asistido cerca de 50 personas, a juzgar por las postales que se hicieron virales. 

"No fue un paseo, si usted tiene las fotos en su mano, por supuesto que es el encuentro normal, familiar. Aparecen mis padres, mis abuelos, mis tíos, que es mi grupo familiar cercano, con el que estuvimos de manera normal el 31 de diciembre. No es un paseo, ni una rumba, ni absolutamente nada diferente a ello", expresó el alcalde al citado medio, uno de los pocos que se atrevió a tocarle el polémico tema. 

"Los grupos familiares todos nos hemos practicado las pruebas del COVID y justamente acabo de padecerlo, en la época de diciembre lo tuve. Me aislé completamente. Mi madre también lo padeció. Todos nos hicimos las pruebas en el grupo familiar. Mi grupo familiar más cercano que son mis hermanos, mis sobrinos, mis tíos y abuelos. Mi grupo familiar cercano que se observa ahí", agregó el burgomaestre, al verse comprometido con su accionar. 

En una de las imágenes, quizá al evitar mayores críticas de las que hoy en día soporta, a Hurtado se le ve tapándose la cara con un tapabocas, justo al lado de su esposa, Leidy Galeano, y de otros personas que aparecen en las imágenes sin portar este elemento de bioseguridad. A todas luces se aprecia que durante este paseo las mismas estuvieron lejos de cumplirse. Mientras tanto, en Twitter su equipo de prensa le recordaba a los ibaguereños las obligaciones.

Solo fue la emergencia que se registró en la madrugada del domingo, con un derrumbe en el barrio Baltazar que dejó cerca de 14 personas gravemente afectadas, la que obligó a Hurtado a interrumpir sus vacaciones, las cuales solicitó ante el gobierno departamental, y atender lo acontecido en este sector, al que le tocó ir el mandatario seccional, Ricardo Orozco, debido a la ausencia del Alcalde. 

Al corte de este lunes, Ibagué ha reportado un total de 34.138 contagiados por COVID-19, de los cuales se han recuperado 32.174 y han perdido la vida 809 personas, en un índice de letalidad del 2,37% y de recuperación del 94,25%. Y pese a lo que declara en los medios de comunicación locales y en sus perfiles oficiales, Hurtado seguiría pasándose por la faja las normas que el mismo promulga. 

En junio pasado fue pública su presencia en su natal Lérida, municipio del norte del Tolima, en una parranda que se extendió por toda la noche, pese a que en esta población estaban prohibidos los encuentros sociales y mientras en Ibagué imperaba el toque de queda y otras medidas restrictivas de la movilidad. Y en abril, cuando el virus empezaba a hacer estragos, fue a celebrarle el cumpleaños a su mentor político: El exgobernador del Tolima, Óscar Barreto, tampoco sin cumplir las normas de bioseguridad. 


Es más: En diciembre pasado, en el inicio de las novenas navideñas, Hurtado organizó un multitudinario encuentro en uno de los barrios de la Comuna Ocho de la ciudad, y apenas dos días después se conoció que resultó contagiado de COVID-19. En esa ocasión no utilizó ningún elemento de protección del virus, y tuvo contacto directo con adultos y niños, a los cuales les entregó regalos, a cambio de su participación en el evento. Un comportamiento que también fue criticado con dureza por sus contradictores.